Crónicas de Mozambique

En 2003, me hundí en el África oscura y dibujé algo de lo que sentía y veía, estando en tierras movedizas; estas crónicas, sin intención de serlo, me sirvieron para llegar en palabras negras sobre mi fondo blanco, a mi Padre, familia y amigos... Y me forzaron a hundirme en el barro y liberar sentimientos al desnudo sin mirarlos; mientras, el tiempo marcaba las letras con muerte y vida, inundado con la esencia paradójica africana, del caos y el ritmo de tronco hueco en armonía. rumifilo©

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lunes, diciembre 29, 2003

 

Crónicas de Mozambique 1


Crónica de Mozambique y 1. 19-29 Dic. 2003

¡Hola!

Aquí estamos, entre un sol que lucha por buscarse un hueco entre nubes cargadas de agua, y cúmulos de vapor que desaparecen impulsados por 30 ó 40 grados de calor intenso.

Maputo capital y ciudad, es el único Mozambique conocido en mis 10 escasos días, y es una ciudad convenientemente situada lo más cerca posible de una Sudáfrica que muestra el camino más directo a una globalización extremadamente desigual con un dominio comercial y de estructuras.

Todo al norte de Maputo por 3000 km. debe ser Mozambique, pero el camino les debe quedar muy lejos, seguramente, incluso a los mismos que viven en el norte, porque el viaje es más difícil sin buenas comunicaciones, o sin vehículos adaptados o con ninguna tarifa aérea abordable.

Esta capital, de un territorio históricamente heterogéneo, como casi toda África, ha querido ser homogeneizada por imperios, imperiuchos, socialismos o procesos globales con igual desafortunada desgracia, según los resultados visibles y oídos.

Y Maputo no ha dejado de ser el crisol, donde todos los excedentes de gentes y culturas mozambicanas y ajenas han ido a parar y siguen parando ante las nada halagüeñas alternativas en sus lugares de origen, en una migración hacia un confundido dorado que acaba siendo oxidada metrópoli cuando se despierta.

También es el receptor de inversiones, agentes extranjeros: de empresas y haciendas, de iglesias, de cooperantes, de proyectos de ayudas y fondos sin fondo, ni destino claro.

Los mozambiqueños sonríen, son gente sonriente, con sonrisas católicas 23%, Zionistas 18%, sonrisas musulmanas otro 18% y con multitud de otras sonrisas animistas, además de variadas sonrisas de iglesias postulantes, pero sea cual sea su credo, por ahora se sonríen con ganas y sinceridad.

La capital, no será nunca patrimonio de la UNESCO, ni centro cultural mundial, tampoco destino turístico, ni paraíso de surfistas ni buscadores de aventuras... todos esos destinos quizás más, más al norte.

Tampoco será el lugar donde un turista presumirá de Rolex por la calle, último modelo de portátil, cámara digital, de billetera o bolso de Gucci, porque entonces el blanco se convierte en un buen y fácil blanco.

Ni el escenario por ahora de odios racistas, muy al contrario, seas rubio o pelirrojo, te saludarán con cortesía en un portugués muy comprensible porque esa es la buena manera de comunicar que tienen los habitantes de esta ciudad, también entre ellos-ellas se tratan con elegante simpatía y se agradece, se agradece.(El portugues lo hablan bien, un 26% de mozambicanos en ciudad y 1,5% en áreas rurales)

Pero el Maputo rico y alzado con edificios, la mayoría con falta de mantenimiento evidente, el Maputo que se construye a marchas forzadas con muchos miles de Dólares, Rands (moneda sudafricana) o Euros, no deja de ser un centro de un circulo muy grande de barracas, chabolas y barrios desprovistos de lo más básico, y con pocas posibilidades de mejora o rehabilitación.

Podría ser India, pero aquí no hay colores delirantes, aunque si figuras estilizadas en batiks (telas pintadas) con encanto y arte...
No los olores a incienso, ni representaciones de los cientos de dioses transformados, como en India, aunque posiblemente a igual pobreza relativa no hay ni tanta gente, ni castas ni odios religiosos...
Pero todo es mucho más caro que en India y con menos recursos productivos que en India y de eso se aprovechan importadores sin escrúpulos.
Las telas son de India, el arroz de India o de China o de …, como casi todo, todo es de fuera en Mozambique, muy poco es de dentro, demasiado poco de un país muy devastado para ser tocado por los mozambicanos y sin embargo tan caro como en el Norte, allá del Norte de donde venimos podríamos comprar cosas básicas más baratas que los ciudadanos de Maputo… esta es la balanza global, siempre inclinada.

¿Y de que viven?, pues de un poco de harina (matapa), arroz y agua en malas condiciones seguramente.
Pero si vienes a Maputo, con mucha probabilidad verás obesos a menudo, copia sin lugar a dudas de los boers (blancos colonizadores) sudafricanos rosaditos y orondos, y te será más difícil ver a los delgaditos y huesudos, porque no es recomendable pasear por sus chamizos y arrabales.

No bailan mucho como los caribeños la gente de Maputo, ni son tan alegres, más bien son formales, ¿no se el porqué? (y espero equivocarme), tampoco son tristes, generalizar estaría mal, pero, ni salsa ni fado, sería su definición.

Tienen fruta, mucha y buena, y también los tomates todavía saben a tomates, no cuestan mucho en Maputo ¡menos mal!, pero mucho menos fuera de la ciudad, tan poquito, poquito que pasan hambre y mucha.
Tienen pescado, y esta bueno, aunque falta todavía por saber hasta cuándo y cómo es la gestión y administración de caladeros, según algo de lo sabido, sobran países extranjeros que como España están sin parar en las costas largas y ricas del país, claro está que se olvida esta perspectiva cuando se come marisco sabroso y barato, y no hay blanco ni negro rico que se ahorre una langosta.

Animales de sabana, tienen pocos o casi ninguno sería lo correcto, casi todos comidos por servidos durante una guerra que paso hambre primero por 10 años hasta la independencia en el 1975 y después en otros 17 años de guerra civil hasta el 92, y solo dejó minas personales y pueblos desarraigados, para pasar a una paz marcada por la economía de mercado impuesta por Sudáfrica y nuestro Norte predominante.
Los animales quizás logren reintroducirlos, porque es un buen producto, ya que al lado en: Sudáfrica, Tanzania, Zimbabwe, Malawi... los tienen todavía sin comer; pero las culturas y gentes desarraigadas, serán parte de un pasado irrecuperable y un producto desechado.

Los objetivos de la gente de Maputo, es como los de nuestro mundo televisado, poseer todas esas cosas que portan la felicidad infinita, empezando por un buen móvil, un buen coche, una televisión con 25 o 35 canales por cable que seguirá reproduciendo objetos de deseo creados para ser deseados.
A cambio de eso, algunos perderán el alma, el recuerdo, la solidaridad hacia los suyos, la vergüenza, el orgullo, la lógica, la comprensión, la felicidad y tantas otras cosas…
Pero debe ser mucho lo que están dispuestos a perder, cuando un coche de segunda mano solo se compra gastando entre 3000 y 6000 dólares, y hay muchos ciudadanos del rico Maputo que presumen, no de tener uno de segunda mano, sino de vehículos nuevos y mucho más lujosos.

Por desgracia esos son el ejemplo para sus compatriotas y el modelo se reproduce según nos cuentan, se supone que mis compatriotas del norte fueron el ejemplo de su ejemplo.

Un sueldo de funcionario puede ser de media 150$ al mes, en una buena compañía llegaría a 500$.
Sería un engaño pensar en esos sueldos como media, más como excepción, ya que una mujer sirviendo en una casa de blancos todos los días puede cobrar alrededor de los 28$ al mes, y seguro que tiene empleada en casa, aunque el sueldo que a su vez le pagará, lo desconozco por el momento. Fuera de Maputo ni lo imagino.
No faltará en Maputo a menudo, la visión de los que derrochan dinero en su BMW o Mercedes, en la más pura extravagancia del ignorante.

Los niños, como casi todos los niños en casi todos los países, son el contrapunto a veces de cosas menos simpáticas y agradables, todos y todas los de aquí, tienen una vitalidad y sonrisa y belleza, que desafía el futuro más oscuro y promete la esperanza.

En contra se opone una educación alejada del modelo cubano y acercándose al modelo americano, es decir si tienes aprendes y prosperas. Además pocos son los formados tras decenios de guerra, hoy, la capacitación es lenta y clasista, pero lo peor es que tiene los objetivos del beneficio y no del sacrificio por el futuro, en un país muy necesitado.

El futuro, donde nunca estuvo presente, deja al presente apoderarse del futuro.

También en contra a los niños, se opone la idílica sanidad universal que no existe y se sobrepone la realidad de una sanidad por la nubes para un país enfermo:
Primero por el hambre…
Segundo por enfermedades derivadas de lo primero.
Tercero por parásitos, como la malaria, que no dejan de ser culpa de la miseria y de lo primero.
Y cuarto pero no último, por un SIDA incontrolado que sigue siendo derivado de lo primero, lo segundo, lo tercero y de una ignorancia ignorada,

Este SIDA apocalíptico esta diezmando al menos por ahora una generación, que podría ser, no la única, si las respuestas adecuadas no llegan, y parece que nadie escucha las preguntas… por ejemplo:
¿Por qué la vida la deciden las patentes, las transnacionales y demasiados dólares?

Pues esa es mi postal acabada en bemol, en unos pocos diez días de experiencia y algunas conversaciones mantenidas, con mozambiqueños y extranjeros.

Todavía muchas preguntas, y muchas conversaciones por tener, y aunque mis sombras sobre este país, por el momento, son más que las luces, cada día imagino un Norte con 3000 kms de Mozambique inexplorado y miles de luces por encenderse.

Abrazos,
Rumifilo
Feliz Navidad y 2004

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